Cuando estás acostumbrado a estar mañana y tarde en la pista durante dos días consecutivos siguiendo una combinada prueba a prueba, asistir a un campeonato en el que tu grado de implicación se reduce a una hora y quince segundos escasos contando calentamiento y prueba, es una sensación curiosa.
El pasado fin de semana, la nueva pista de Xàtiva ha albergado el campeonato de España de atletismo en categoría Junior, en el marco de un complejo deportivo de nueva construcción que me hace pensar en las diferencias que hay entre algunas comunidades u otras en cuanto a servicios e infraestructuras. Todo y que yo, seguramente, soy de los que no pueden quejarse, ya que en Barberà disponemos de unas instalaciones deportivas muy por encima de la media.
Debo decir que la organización de Xàtiva se ha volcado con el campeonato y ha tomado decisiones muy acertadas. Buenas zonas de calentamiento, la mayor parte a la sombra, cosa muy de agradecer dada la temperatura que hemos tenido que soportar. Bebida abundante para atletas, entrenadores e incluso para algún que otro acompañante que aprovechó la ocasión, y una cosa muy interesante: Nada de acreditaciones, el acceso a los alrededores de la pista estuvo abierto durante los dos días que duró la competición, tanto a público como a entrenadores. Nada de esto era previsible la tarde del viernes, cuando llegamos a la instalación y vimos a un señor, torso al sol y llana en mano, dando los últimos retoques de cemento al círculo de peso.
Erick viajaba a Xàtiva para disputar la prueba de 110m.v., con una marca que nos permitía albergar esperanzas de pasar una ronda, sus 15”54 con las vallas de un metro de Serrahima eran mejores que los 15”74 con vallas de 0,91 con los que viajó al juvenil de Nerja el pasado año. Sin embargo, la falta de inscritos hizo que no hubiera eliminatorias y por tanto la intención de pasar una ronda se disipó. La preparación de la prueba estuvo a la altura de la ocasión, todo y que a medida que se acercaba el momento los nervios iban saliendo a superficie. Las pruebas previas a la carrera, ya en pista, fueron poco menos que horrorosas. Sin embargo, tras el disparo, hizo una de las mejores carreras de su vida, empañada solo por unos metros finales tras la última valla, en los que el muchacho se dejo ir, viendo que sus rivales estaban más lejos de lo que esperaba. Al final 15”57, solo tres centésimas por encima de su marca, que seguramente hubieran podido ser MMP de haber mantenido la tensión hasta el último centímetro, todo y que hubiera sido invalidada por un excesivo viento que no dejó de soplar durante todo el campeonato.
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