30 de abril de 2011

Hay Futuro



Bib, bib, bib…
-¿Ya?
Bib, bib, bib…
-Las ocho… ¿No es sábado? ¿Porqué tengo que levantarme a las ocho?
Bib, bib, bib
-¡El campeonato de Cataluña de Relevos de promoción!

Una hora y media después llego a las Pistas de Can Llobet.  Doce mandarinos, ocho niños y cuatro niñas, esperan con ansiedad, pues ha llegado el día. Junto a ellos sus padres, tan ilusionados, si cabe, como ellos, o como las monitoras y yo mismo…

Tenemos tres equipos clasificados para el campeonato de Cataluña de relevos. Montamos en los coches y viajamos hasta Mataró para verlos competir, para arroparlos, para compartir su momento.

Sabemos, todos, que tienen posibilidades, pero la cosa está difícil. El sueño, subir al podio. Los tres equipos llegan con un registro que permite soñar… en la fase previa consiguieron idéntico resultado. Los tres hicieron la tercera mejor marca de todos los participantes.

Primera semifinal. 4x60 alevín masculino. Los atletas están muy metidos, concentrados, percibo más nervios en las monitoras que en ellos. Se que sí están nerviosos, pero los mantienen bajo control. Han trabajado los cambios, saben que están preparados. Suena el disparo y echan a correr. Algún cambio sale algo peor de lo previsto. Sólo los que han hecho un relevo alguna vez saben lo difícil que es esperar a que tu compañero pase por la marca para lanzarte a correr, ves como se acerca a toda velocidad y debes esperar, esperar…y de pronto ¡zás! ¡A darlo todo! El equipo se clasifica en segundo lugar y obtiene el premio deseado. Un lugar en la ansiada final que mantiene el sueño vivo.

Segunda semifinal. Compiten los más peques en 4x60, los benjamines. Lo dan todo pero los nervios atascan las piernas algo más de lo previsto. El resultado no es el esperado… quedan eliminados.

Tercera semifinal. Turno para las benjamines. Alguna se olvida que hay que correr antes de coger el testigo. Pese a todo, pasan a la final.

En las finales los dos equipos ponen todo lo que tienen, pero el sueño se escapa entre los dedos… ambos equipos quedan quintos. No se ha conseguido subir al podio, pese a haber mejorado la marca y haber competido mejor que nunca. Veo algo de decepción en sus rostros… la peques se acercan conteniendo las lágrimas.

Yo los observo, estoy feliz. ¿Hubiera preferido que obtuvieran el premio? Por supuesto. Pero el deporte es así. Enseña cuando ganas y enseña cuando pierdes.

Ahora les toca aprender a levantarse para seguir mejorando. Estoy feliz, porque no he visto derrota, he visto afán de superación, ganas de seguir aprendiendo y volver aquí, en el futuro y hacerlo aún mejor.
Este año me ofrecí para llevar la coordinación de la escuela de atletismo, y estoy feliz de haberlo hecho. Como todo cargo, conlleva una responsabilidad, pros y contras, pero días como el de hoy hacen que merezca la pena. Hoy, estos niños me  han regalado una dosis de atletismo en estado puro. Ilusión, esfuerzo, trabajo, victoria y derrota relativa.

Hay futuro. 

Ellos son nuestro futuro.